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Lectura Domingo 30 de Junio 2013 PDF Imprimir E-mail
Martes, 18 de Junio de 2013 12:32

XIII Domingo del Tiempo Ordinario

Seguimos a Jesucristo fortalecidos por sus sacramentos

Orientaciones para esta Celebración: Se coloca este título en un lugar destacado. Se pueden colocar los nombres y signos de cada sacramento y presentarlos en la procesión de ofrendas. Se puede renovar nuestro sí al Señor. Al final se puede tirar el manto como Elías sobre los que deseen renovar su compromiso con el Señor invitándolos a pasar delante del altar o pasando por los pasillos, mientras se canta un canto vocacional.

Monición de Entrada

Hermanos y hermanos: Estamos concluyendo este mes de Junio que hemos dedicado a profundizar en la Celebración de nuestra fe, con el lema: “Hagan esto en memoria mía”. Sólo con la fuerza y la presencia del Señor manifestada de manera especial en la Palabra y en los sacramentos podremos responder al llamado que nos ha hecho el Señor y mantenernos firmes en nuestra decisión hasta el final. En este Décimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra del Señor nos presenta su llamada a seguirlo como hizo con Eliseo, con Pablo y los primeros cristianos y con aquellos que Jesús fue invitando por el camino.

Somos libres para aceptar o para rechazar este llamado que nos hace Jesucristo, pero es necesario estar conscientes que El no rebaja las exigencias de amor y de entrega al Reino de Dios. Ser libres para Jesús implica romper con todo lo que nos limita a seguirlo y a realizar la voluntad del Padre.

El no nos deja solos ni a merced de nuestras fuerzas que no son muchas. El nos fortalece con su amor y su poder que nos comunica a través de su Palabra y de sus sacramentos.

Dispongamos nuestros corazones para que en esta Celebración el Señor nos tire su manto que es su Espíritu Santo para que como María sepamos ser fieles hasta el final. Recibamos a Cristo el Señor que llega a presidir nuestra Celebración a través de su ministro.

Primera Lectura: Reyes 19,16b. 19-21

Eliseo respondió generosamente, lo dejó todo y se puso al servicio de Dios. Para esta respuesta y esta misión cuenta con la protección y la fuerza del Señor significado en ese manto que le tendió Elías. Hoy, contamos con los sacramentos que nos fortalecen en nuestra respuesta al Señor. Escuchemos y meditemos

Lectura del Primer libro de los Reyes 19, 16b. 19-21

En aquellos días, el Señor dijo a Elías: «Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén.» Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto.

Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió:- «Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.» Elías le dijo: -«Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?»

Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio. Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11(R.: cf. 5a)

R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R/. Segunda Lectura: Gálatas 5, 1.13-18

San Pablo nos recuerda que hemos sido creados para la libertad, para vivir libres de toda esclavitud. No podemos dejarnos esclavizar por otra persona ni de los deseos de la carne. Para mantenernos firmes y permanecer en esa libertad necesitamos la gracia del Señor que El nos comunica a través de su Palabra y de los sacramentos. Escuchemos y meditemos .

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas

Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manténganse firmes, y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.

Hermanos, su vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sean esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo.»

Pero, atención: que si se muerden y devoran unos a otros, terminarán por destruirse mutuamente. Yo se lo digo: anden según el Espíritu y no realicen los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacen lo que quisieran.

En cambio, si los guía el Espíritu, no están bajo el dominio de la Ley. Palabra de Dios.

Aleluya: Is 3, 9; Jn 6, 68c

Habla, Señor, que tu siervo te escucha; tú tienes palabras de vida eterna.

Evangelio: Lucas 9, 51-62

El llamado de Jesucristo es claro y permanente. Aceptarlo es saber que nuestra situación no será mejor que la suya, que “no tiene donde reclinar la cabeza”. Si hemos decidido seguir a Jesús y que El sea nuestro centro y norte, no podemos estar pendientes de lo que dejamos. Contamos con su ayuda para que ese sí permanezca a través de su Palabra y de sus sacramentos.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.

De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.

Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:"Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?".Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

Mientras iban de camino, le dijo uno: _"Te seguiré adonde vayas."

Jesús le respondió: _"Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza."

A otro le dijo: _"Sígueme”. Él respondió: _"Déjame primero ir a enterrar a mi padre."

Le contestó:-"Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios."

Otro le dijo:_ "Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia." Jesús le contestó: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios." Palabra del Señor.

Meditación

El último Domingo de junio, se nos entrega este bello pasaje de la carta a los Gálatas.

Y el versículo que inicia esta lectura en sí mismo es ya un hilo conductor. “Para ser libres los liberó Cristo”, el apóstol nos invita a caminar por el sendero de la vida nueva en Cristo Jesús. En efecto, si Cristo te ha alcanzado libertad, ¿por qué querer continuar o volver otra vez a la antigua vida? Pero dice además el apóstol “pero no tomen de esa libertad pretexto para la carne…”

Es que por sentir derecho de hacer las cosas como hemos creído o creemos, por sentirme libre puedo dejarme llevar de la soberbia y esta es enemiga mortal del alma. Es de Digna mención la carta pastoral del emérito papa Benedicto XVI (Porta Fidei).

La citamos porque precisamente en ella, como el apóstol Pablo, orienta a todo el pueblo de Dios a volver a los orígenes de la fe. Conocerla, confesarla, anunciarla celebrarla y vivirla en la caridad, siendo constantes y fieles.

Nos dicen los obispos dominicanos en la carta pastoral del mes de enero en el numero 19; “La fe es también un compromiso de servicio a nuestros hermanos. Esa fe tiene que iluminar las distintas dimensiones donde se mueve y se desarrolla el hombre y la mujer, vale decir, la dimensión social, política, económica, cultural y religiosa, para ayudarle a ser más”. Es decir, que la vida de fe se proyecta en la sociedad.

En todos estos ambientes debe el cristiano hacer presente a Cristo, porque servirle y seguirle a él es servirle y caminar en comunión con los hermanos. En el servicio y el amor al prójimo. El amor por los demás en el servicio, depende del amor que Dios nos mostró a nosotros de antemano, tal como podemos constatar en 1 Jn 4,11. “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros”.

El que sinceramente ama a su prójimo, le servirá con sinceridad, no lo engañará. Así como el amor de Dios se recibe para demostrarlo a los demás, el servicio que yo espero que me rindan debe ser para mí una deuda con los demás.

El apóstol es cuidadoso y alerta para que no nos desviemos del camino, para no salir del proceso, “… pero atentos: que si se muerden y se devoran unos a otros, terminarán por destruirse unos a otros.”

Hacer el bien hermanos, puede ser un trabajo agotador, puede uno incluso llegar a desanimarse y hasta rechazar a los hermanos, por cansancio, perdida de interés etc. Pero el incentivo para hacer el bien sirviendo al prójimo es saber que Dios es quien tiene la reserva de mi salario.

Caminemos en el espíritu y no daremos satisfacción a los deseos de la carne, puesto que espíritu y carne son antagónicos. El espíritu nos ilumina para caminar hacia Dios, la carne nos seduce y nos arrastra a la perdición, si por el espíritu tenemos vida caminemos en la libertad del espíritu, no en la libertad de la carne. Bien dice el Evangelio que quien pone pie en el arado y mira hacia atrás no es digno de ser discípulo, porque si ya iniciamos el camino con él, es para dar la espalda a los placeres que el mundo ofrece. Animo, firmes en la fe.

Oración de los Fieles

El que preside: Padre, nosotros que hemos sido llamados por Ti, acudimos a Ti implorando tu favor diciéndote: Fortálecenos con tu gracia para serte fieles hasta el final.

Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, laicos y laicas comprometidos, para que cada día respondan con amor y entrega a la vocación a la que han sido llamados. Roguemos al Señor

Por los gobernantes de todos los Países, para que garanticen la libertad necesaria, procurando la educación cívica para el ejercicio de la misma y propicien un ambiente sano promoviendo los valores del Espíritu. Roguemos al Señor

Por los enfermos de la comunidad, por los más pobres y por todos los que sufren por cualquier causa, para que les anunciemos el Evangelio con palabras y obras concretas de misericordia. Roguemos al Señor

Por los jóvenes; para que respondiendo a la llamada del Señor pongan sus ojos en Jesús y se dejen seducir por él, respondiendo con generosidad a su llamado. Roguemos al Señor.

Por nosotros, llamados por Cristo a vivir en libertad, para que estemos dispuestos a dejarlo todo, viviendo un estilo de vida sencillo, con un corazón abierto y disponible al servicio de Dios y de los demás . Roguemos al Señor

El que preside: Escucha Padre de amor nuestras oraciones y fortalécenos para que podamos caminar siempre según tu voluntad y seas Tú el centro, el sentido y el fin de nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

 

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